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Año 196ytantos, Villa
Cisneros, Acuartelamiento del 4º Tercio, hora de la siesta.
El Cabo (con paga , o sea: más de 10 años de mili, Jarales ( Le llamaré
así en el relato ) está rezongando de muy mala leche. Su voz rasgada y
aguardentosa se oye en todo el catenárico, -a pesar de que no grita-,
con esa rara facilidad de propagación que tienen esos timbres de
frecuencia “cavernaria”:
- ¡Mieeeerda, coño...: una puta mierda, esto ! Muusho botoncito,
mussha latita de colores, pero una puñetera mierda que no vale p’a ná!
¡ Ya le metería yo esto por donde yo me sé a los inventores éstos de
los c....! Madre que los parió a los modelnos éstos...
Continuaba todavía con su letanía de imprecaciones para, no se sabía
muy bien qué o quién, cuando entra el Teniente de Semana que, al
pasar, oyó la ristra de piadosas jaculatorias que estaba recitando el
Cabo
- ¡Hombre...Jarales ! ¿Que te pasa ? ¿A que viene ese cabreo a
estas horas..?
- Naá, mi Teniente, que estos chismes modelnos no valen p’a ná!
Mu bonitos, mú finos, pero no sirven p’a ná,
decía mientras le mostraba al oficial un bote de spray con el que
estaba dispuesto a cargarse la escuadrilla de pesadas moscas que
navegaban por el dormitorio.
- Verá Vd., mi Teniente: antes, con aquellos Flis que teníamos, era la
leshe: Le llenaba el depósito aquél que tenía delante, le daba con
ganas al “bombín” : fli.., fli.., fli.., (decía al tiempo que
accionaba las manos como si estuviera inflando un balón) y, mosca que
tocaba...al carajo, le daban las boqueaás, y listo, pero esto no mata ná
de ná. Una mierda, mi teniente
A ver, Jarales, déjame ver eso porque es raro. A lo mejor tarda más
tiempo en hacer efecto, ahora ya no permiten fabricarlos con DDT.
El Cabo le alarga el spray al Teniente y, éste puede leer en el bote,
además de la marca del “inútil” producto, la advertencia “Para
la higiene íntima de la mujer”.
Muy serio se la devuelve al Cabo al tiempo que le advierte: “No te
preocupes Jarales, no se mueren pero llevan la entrepierna “matizá”.
Chuco d'a Ponte
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