Relatos José Meneses Laserna
1 - Relato 61 - A sus órdenes mi Capitán - Historia de una falla - (17-12-2009) |
FATIMA M.M.Por José Menese Laserna - (19-03-2009) |
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FATIMA M.M. De vuelta de un viaje a Smara, (prácticamente de ida y vuelta) con un Teniente a hacer unas gestiones topográficas, (cerca del oasis de Meseied ), encontramos a un grupo de transeúntes, con su familia, camellos, cabras, etc. y que venían hacia el Aaiún. Nos paramos a refrescarnos, y nos acercamos a hablar. El Teniente, estaba a lo suyo de saludar a los mayores y nosotros, nos pusimos a hablar con unos de aquellos. Provenían de un viaje largo (por lo que nos dijeron, de Mauritania) y venían para la Feria del Aaiun. El caso es que uno de ellos, se acercó a nosotros y nos dijo que “por qué no le comprábamos una niña “negra””. Mendes y yo, nos quedamos parados, pensando que “aquello no podía ser real”. El hombre aquél, nos dijo que era normal y que no entendía que no lo supiéramos. Que “dos mil pesetas y doy negra”, y a continuación, nos trajo a una cría que no tendría más de tres añitos, (medio desnuda y llena de mocos y moscas). Lógicamente, al marcharnos, fue el tema de conversación con el Teniente. Le decíamos, que cómo allí, siendo España, se permitía la trata de esclavos. Contestación del teniente y de un cabo de tropas nómadas, es “que sabían que pasaba, pero había que hacer la vista gorda”. Estuvimos varios días dándole vueltas al tema y ver a dónde nos podía llevar cierto “espíritu solidario”, (pues allí nos podía caer un puro enorme). Un compañero nuestro, (Gilito “el Nene”, mecánico) tenía a su cargo, un mil quinientos, que su propietario, (militar que había marchado para sus cuatro meses a la península), le había dejado para que se lo entretuviera. Muchos días, lo poníamos en marcha y saliendo por la puerta de acceso a Artillería, (tomando la carretera a mano izquierda, pasando por paracas, intendencia, tropas nómadas, bajábamos por la saghia, cruzábamos el cuartel de la Legión), y nos dábamos un paseo de varias horas. Esto viene a cuento, porque el sábado siguiente, un grupo de amiguetes, nos fuimos a las jaimas donde se celebraba parte de la feria de ganado, (por detrás de la catedral) y dio la casualidad que vimos aquel grupo. Picados en nuestra curiosidad, le preguntamos, (al que nos ofreció la niña), si ya la había vendido. Nos contestó que no y que aún la tenía (y nos la volvió a enseñar, creo que con más mocos y moscas que la primera vez). Todos los que estábamos allí, dijimos de hacer algo, algunos sugirieron de poner una denuncia en la Policía, otros, de avisar a alguna autoridad, el caso, es que había que hacer algo. Al día siguiente, (30 de Noviembre de 1.970), aquel grupo, teníamos que cantar en la Misión Católica (Catedral) el triduo en honor a nuestra Patrona Santa Bárbara, (con motivo de la celebración de la Patrona de los Artilleros y la ceremonia de entrega y bendición, del primer estandarte, donada a nuestra Agrupación por el Exmo. Cabildo Provincial), a las 18’30 h. y entonces, decidimos el ver que se podía hacer y hasta donde podíamos llegar. Lo primero, salimos tres artilleros a la hora de la comida (y con el coche de nuestro compañero Gilito) nos fuimos a ver a dicho “Sr”, a ver si se mantenía en pie su oferta. Llevábamos las dos mil pesetas que entre todos habíamos recaudado para la “necesidad” (previa anotación en una hoja de Artillería, que aún se conserva, de la participación, en que cantidades, y quiénes las habían realizado). Tuvimos suerte, pues los nómadas aquellos, estaban levantado el campamento para proseguir su ruta y tras tomar té, discutir precio y demás, nos dieron a la niña y se quedaron con ella nuestros compañeros Mendizola y Gilito en el coche, (que no participaban en el coro), después de haber convenido, que a las 7, estaría en la puerta de la Misión. Los demás, salimos corriendo hacia el acuartelamiento, a tiempo de vestirnos de “militar” para tan público acto y desfilando por la calle Mayor del Aaiún, cantando nuestro Himno de Artilleros, al mando de nuestro Capitán, D. Alberto Rosillo, nos encaminamos a la Catedral. (precedidos en nuestro inusual desfile por un land Rover de servicio Público de la Legión, me imagino que extrañados que aquellos “pistolos”, pudiéramos tener algún atisbo de marcialidad. Llegados al sitio, todos instalados en el coro de la catedral, al lado del armonium (por cierto, de un sonido inmejorable), Mendes le “cantó” al Teniente la noticia de la “compra de la niña”. El que esto suscribe, (como siempre, fiel a mis ideas de no meterme en “berenjenales”), había pedido permiso para darle una carta a la Sra. esposa de nuestro Coronel, (que presidía la Cofradía en honor de Santa Bárbara) la cual, me dijo que “ya leería después la misma (a no ser que fuera urgente)” a lo que le respondí, que “no es muy urgente, solamente tenemos que saber que hacemos con una niña de tres añitos, que esta noche, tendrá que dormir en algún sitio”. Subo al coro: “Meneses, joder, siempre tarde, con lo poco que hay que hacer…., va, a entonar, clave de sol..”. Aparece el asistente del Coronel, “!! que no se les ocurra romper filas antes de hablar con el comandante tal..¡¡”. Lo primero es lo primero, Santa Misa y triduo (por cierto, algunos de nosotros con una voz incluso mas fina de lo habitual, debido al “acongojamiento de la noticia dada”. Felicitación de los mandos a nuestro director por el comportamiento del coro y “!!Vosotros, no os mováis de aquí, hasta que me entere qué pasa”..¡¡”. (A todo esto, Gilito se había desplazado por detras de la Misión a la hora convenida con la niña, y dejándola con Mendizola, para que la llevase a la puerta, ya nos estaba esperando, con la compañía “inestimable de dos Policías territoriales” a la salida del “evento”.) Las primeras palabras que nos dirigieron, “!! a ver, los responsables de esto¡¡”. (Aquí fue que me di cuenta, que aunque unos, llevábamos ya 11 meses de mili, siendo prácticamente “abuelos”, y los recién llegados, unos “reclutillas”, todos nos comportamos como una piña): “Mi Comandante, nuestro espíritu cristiano, no puede permitir que se trafique con personas…” “Si esto es España, en España no existe la compra venta de seres humanos…”. “ ¡! “De momento, todos arrestados “¡¡. Del pollo que allí se formó, prácticamente no nos enteramos hasta pasados unos días., (y concretamente, hasta la noche del 24 de Diciembre en nuestro Cuartel, con motivo de la cena de Nochebuena, que asistieron nuestros Mandos con sus respectivas esposas (1)). Intervinieron los Padres Oblatos de la Misión, La Policia Territorial salió en busca del grupo “vendedor”. (nunca nos dijeron si los habían localizado…) Aquella noche, dormimos en la pavera del cuartel (hasta las dos de la mañana) pues cansados los de guardia de aguantar “aquel coro con ensayos” desistieron de nuestros cambios de ritmo : (del “triduo al motete”; “del motete a la rumba”, pasando por “los Payos, Los Brincos, Lone Star , algo de Los Salvajes y como no, Beatles..”. La suerte que tuvimos es que teníamos que “actuar” hasta el día 6 de Diciembre (según nuestro programa de Actos que aún conservo) y que a fin de cuentas, “cristianos todos”, no podían dejar de actuar ante una situación “anómala”. También que entre los “del coro”, se encontraba el hijo de un Coronel jurídico de la Armada; (compañero Miñambres ¿Dónde te encuentras?) y que clamaba al cielo el no hacer nada en aquellas circunstancias. (1) (La susodicha Nochebuena, a nuestras preguntas, se nos contestó, por parte de las Señoras, que la niña se encontraba bien, que estaba en Canarias y que el Patronato de Huérfanos del Ejercito se había echo cargo del tema y que no nos preocupáramos; que quiénes habíamos sido los inductores de “aquello”, a lo que al menos tres, dimos nuestros nombres y apellidos, (aunque la lista que nos dijeron que tenían después, contenía 11 nombres y que “si sabíamos cómo le llamaban” a lo que conteste rápidamente “Fátima” (desconociendo en realidad si aquel fuera su nombre). Algunos, aquella noche, nos marchamos a dormir “con la mosca tras la oreja”, pensando que nos estaban “toreando”, que se nos había dado una “mentira piadosa” y que nos preparásemos para un arresto o algo parecido. Simplemente, creo que aquellas buenas gentes, algo debieron de hacer, por dos motivos: El primero de ellos, fue saber (por mis Padres), que un día se presentó en Valencia un sargento de la Guardia Civil (antes de yo licenciarme, y me licencié en Febrero), a contarles lo sucedido a mis Padres e indagar si tenía novia y pensaba casarme pronto, cosa que a mis Padres les extraño muchísimo, y así me lo contaron, que qué podía haber echo yo por allí, etc… Y lo segundo, fue en la Playa de las Teresitas (en el barrio de San Andrés, de Santa Cruz de Tenerife), en el año 1.990. En uno de mis viajes a dichas Islas y paseando por dicha playa, en compañía de mi esposa, encontré un saharaui vestido con su ropa tradicional, (que le gustaba visitar aquella playa, pues le recordaba su país) y al que por inercia, me arrime a preguntarle por como le trataba la vida, dada mi curiosidad con todo lo relativo al Sahara. Dicho Sr. me pregunto el por que de mi curiosidad, y al decirle que había realizado el servicio militar allí, nos dio un abrazo y nos contó su pequeña/gran aventura. Había sido soldado de tropas nómadas al servicio español, y se marchó con la diáspora, a combatir a los “marroquinos”: Me juró y perjuro, que el armamento que se llevó, se lo dio su propio Teniente, “español de Valladolid” y al que profesaba por sus palabras, autentica gratitud. Que cayó herido de napalm ( y aprovechó para enseñarme unos brazos totalmente ennegrecidos y quemados) y que fue atendido en un Hospital en Argelia y después en Valencia, en la unidad de quemados intensivos. Al contarle mi anécdota de la niña y mi desconocimiento de lo que le hubiera podido pasar, (si es que había pasado algo), aquel hombre, muy seguro de si mismo, me dijo que había conocido a una Doctora en Valencia, en dicho Hospital “La Fe”, “negra” y que se llamaba (y juraba por su honor”) Fátima M.M. Que durante el tiempo de convalecencia, se enteró que provenía del Sahara, por que recordaba muy bien, estaba aprendiendo el hassania y lo tenía siempre con el, preguntándole cosas, por el territorio, su gente, costumbres y con la ilusión de visitar Tinduff. (Hice mis gestiones en dicho Hospital para saber de ella, pero siempre me dijeron que allí hacían prácticas doctores/as de muchos países cooperantes y que no guardaban filiación, sino que había que preguntar en las Embajadas de dichos cooperantes…..”) Con la ilusión que me lo contaba, y mas con la que yo lo quería creer, me imagine, que aquella “niña negra” que “rescatamos de una vida muy diferente”, se habría educado en España, formado como médica y después, con conocimientos y edad, se había vuelto a sus orígenes, y que aquellas dos “M” que seguían al nombre de Fátima, podían ser las iniciales de algún Mendes, Mezquida, Mendoza, Mendizola o Meneses……. José Meneses Laserna - Fallero en el BIR N1. 3ª Compañía. Artificiero con destino en Villa Cisneros. Artillero antiaéreo en la Agrupación Mixta de Artillería del Sahara. 3ª Batería. Saharaui de corazón. |
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