|
Aquel
día no hubo instrucción, ni nada. El calor apretaba como nunca. Se decía
que estábamos sobre los
50ºC
y que en el interior, en Smara, se acercaban a los
60ºC
.
Era creíble. Sentados, a la sombra, no teníamos fuerzas, casi, ni para
respirar. El cielo estaba turbio, pero no parecía haber siroco.
Al principio eran cuatro o cinco, lo que ya resultaba extraño, pero en
poco tiempo todo el cielo se cubrió de mariposas, dejándonos atónitos.
¡Mariposas!
Juro
que nadie había fumado grifa aquel día.
Manuel López Sanz |